Si existiera un premio a la serie más deprimente de la temporada, probablemente “Solos”, la antología distópica dirigida por David Weil, se llevaría este año la palma. Y quizá radique en ello su gran logro, pues tratándose de una disertación (en tono de introspección reflexiva) acerca de las vivencias más profundas, extrañas, emotivas y desgarradoras a las que se enfrenta el ser humano, y de cómo la soledad y el aislamiento nos afectan habiendo sido programados para vivir en sociedad, el resultado difícilmente podía ser otro.
Se trata de siete capítulos monográficos, siete historias aparentemente independientes (aunque pronto descubramos que están interconectadas), cada una de ellas protagonizada por un excelente actor o actriz, de la talla de Helen Mirren, Morgan Freeman, Anne Hathaway, Uzo Aduba, Nicole Beharie, Anthony Mackie, Dan Stevens y Constance Wu, en cuyo talento interpretativo descansa el gran peso de esta nueva producción de Amazon que, como se ha dicho en alguna crítica, es mucho más que la suma de sus partes.
Casi todo el mundo coincide en señalar que “Solos” quiere recordar a “Black Mirror”, por el hecho de que, al no ser correlativos, sus episodios pueden verse por separado, y su aire futurista. Pero, si nos abstraemos del artificio tecnológico y de los escenarios algo distópicos en los que se sitúan sus historias, nos damos cuenta de que la intención de su relato no es tanto advertirnos sobre lo que nos espera, sino hablar de la esencia del ser humano y de su necesidad de conectar con el prójimo, reconociéndose en las grandes verdades que justifican su existencia.
«Solos» abarca nuestro presente y futuro poniendo de manifiesto que, incluso cuando estamos más aislados, en las circunstancias más dispares, todos estamos conectados a través de la experiencia humana.
Sin desvelar demasiado acerca de su contenido, diremos que el creador de la serie, David Weil, ha apostado por el poder de la palabra de una manera muy teatral, construyendo diálogos y monólogos de gran calado, que dejan al espectador tareas para casa, dándole mucho en qué pensar sobre temas de indudable relevancia y rabiosa actualidad a causa del coronavirus, como el miedo a vivir, lo frustrante que resulta a la larga tomar conciencia de haber perdido el presente planificando el futuro, la invisibilidad de la gente mayor o la angustia de dejar solos a nuestros seres queridos, al tener que irnos para siempre de este mundo.
Especialmente destacables son las actuaciones de Hellen Mirren, sensacional en el papel de Peg, una septuagenaria que se embarca voluntariamente en un experimento para hacer un viaje al espacio sin retorno, durante el cual charla con el cerebro informático de un transbordador como si estuviera haciéndolo con su psicoanalista, para darse cuenta de que ha perdido buena parte de su vida a causa del temor que la atenazado desde niña.
Sin duda se trata de una de las mejores interpretaciones de la serie, cargada de sinceridad y de naturalidad, entrañable y exquisitamente contenida. Pero hay otras no menos llamativas y eficaces, como la de Anne Hathaway (Leah), quien interpreta de manera muy dinámica y con ciertos toques de humor tres versiones diferentes de su personaje, una investigadora científica obsesionada con viajar en el tiempo para establecer contacto con una versión futura de sí misma; al igual que Anthony Mackie (Tom), quien también debe afrontar un duelo interpretativo consigo mismo. O Nicole Beharie, cuya Nera debe lidiar con una maternidad antinatura para la que no estaba preparada, luego de someterse a un novedoso tratamiento de fertilidad, demostrando que el instinto de protección de una madre para con sus hijos, está por encima de su propio instinto de conservación.
Pero sin duda el episodio de cierre, protagonizado por Morgan Freeman (Stuart), es el más emotivo de todos, al tratarse de un anciano enfermo de Alzheimer que necesita implantes de memoria para recuperar su pasado, sirviendo de enlace (y explicación) al resto de las historias, marcadas todas ellas por la pandemia que vivimos y la manera en la que esta afecta a nuestra necesidad de contacto físico, como se constata en el gran broche de la escena final entre Stuart y Otto (Dan Stevens), su proveedor de bases de memoria que adquiere en el mercado negro.
En definitiva, una serie para la reflexión que decepcionará a quienes únicamente vayan buscando entretenimiento y que nos dejará un sabor agridulce pues, lejos de edulcorar la realidad, la muestra en su versión más descarnada, haciendo que la experiencia de su visionado resulte, como he dicho al principio, un tanto depresiva.








Título original: Solos Año: 2021 Duración:30 min. País: Estados Unidos Dirección: David Weil (Creador), Sam Taylor-Johnson, Zach Braff, Tiffany Johnson Guión: Bekka Bowling, David Weil, Stacy Osei-Kuffour, Tori Sampson Música: Patrick Jonsson, Martin Phipps Fotografía: William Rexer Reparto: Helen Mirren, Anne Hathaway, Morgan Freeman, Constance Wu, Uzo Aduba, Nicole Beharie, Anthony Mackie, Dan Stevens, Gordon Winarick Productora: Amazon Studios. Distribuidora: Amazon Prime Video. Género: Serie de TV. Drama distópico.

