LA RUEDA DEL TIEMPO

Es más que probable que “La Rueda del Tiempo” (The wheel of time), no consiga desbancar a la ya legendaria “Juego de Tronos” en las preferencias del gran público seriéfilo, pero tan ambiciosa promoción ha surtido el “efecto llamada” deseado y su estreno esta semana en Amazon Prime Video ha causado gran expectación.

En lo que a mi respecta, después de haber visto los tres primeros capítulos, debo decir que, más allá de su abundancia de efectos especiales y medios técnicos que la convierten en una superproducción de primer nivel, la epopeya de Jeff Bezos (en la que tiene una participación estelar el actor español Álvaro Morte, el inolvidable Profesor de “La Casa de Papel”) presenta un punto de vista interesante (aunque algo oportunista), centrado en la reivindicación del “girl power”, con diálogos trascendentes a ratos y un argumento capaz de enganchar, aún a alguien como yo, no demasiado amiga de las historias fantásticas por más épica feminista que les echen.

Basada en la exitosa saga de novelas escrita por el estadounidense James Oliver Rigney, Jr. bajo el seudónimo de Robert Jordan, que abarca la friolera de catorce volúmenes (además de una precuela y un libro a manera de epílogo escrito por la viuda del autor, a la muerte de éste), “La Rueda del Tiempo” va de trolls, de hobbits, de brujas con anillos mágicos, pócimas curalotodo y dragones que escupen fuego, de seres mitológicos y profecías apocalípticas. Pero, sobre todo, va de mujeres. Mujeres poderosas, justas e independientes que encuentran su principal fortaleza en la hermandad, trenzadas nada más salir de la adolescencia como símbolo de unión y sororidad (“Esta trenza te recordará que formas parte de nosotras y nosotras parte de ti”, le dice la zahorí Nynaeve al’Meara (Zoë Robins) a la joven Egwene (la australiana Madeleine Madden), en una especie de ceremonia de iniciación para ser una aprendiz mística. “Ser mujer es sentirte siempre sola pero nunca estarlo. Cuando la oscuridad te rodee y no vislumbres la luz, coge tu trenza y piensa que todas resistimos antes que tú y resistimos contigo”).

La acción se desarrolla en un mundo sin nombre, donde la magia se conoce como “el Poder Único” que otorga a quien lo posee la facultad de controlar los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y viento. Suficiente para contrarrestar y vencer a cualquier enemigo. Se dice que hace muchos años, tanto hombres como mujeres podían hacer uso de este tipo de magia, pero los hombres perdieron ese poder y ahora pertenece solamente a las mujeres. De hecho, si algún hombre fuera aún capaz de ello, es perseguido y castigado hasta la muerte.

Más que parecerse a “Juego de Tronos”, a mi me parece una mezcla de la saga de “El señor de los anillos” de J.R. Tolkien (de la que bebe en muchos aspectos, como la clásica lucha entre el bien y el mal, planteada de forma simbólica como el choque entre la luz y las sombras) y el mundo mágico de “The Witcher” o de “Harry Potter”, solo que aquí “El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado»” no tiene ni ojos ni fosas nasales y se hace llamar “El Oscuro”.

En realidad, la historia es bastante convencional. Tras un gran cataclismo provocado por la arrogancia masculina que durante siglos detentó de manera hegemónica el Poder Único, el mundo quedó destruido y a merced de las fuerzas del mal. A manera de presentación, se nos dice que entonces “los océanos hirvieron, las montañas fueron engullidas y las ciudades acabaron arrasadas”, en lo que podría ser una alegoría del poder destructivo de las guerras contemporáneas y que “tan solo quedaron las mujeres para recoger los pedazos”. Frase que, por razones obvias, me recordó al ingrato papel de las mujeres alemanas que, tras la caída de Berlín en la II Guerra Mundial, fueron quienes asumieron la ardua e ingrata tarea de desescombrar la ciudad arrasada por las bombas ante la ausencia de sus maridos, novios, padres o hijos varones, arrestados por el ejército aliado o caídos en el frente de batalla.

Pasado el tiempo, ese mundo no identificado ni precisado en el mapa del que nos habla “La Rueda del Tiempo” se enfrenta a una nueva amenaza de destrucción inminente y, como es habitual en estos casos, solo un ser de carácter mesiánico puede salvar a la humanidad o hundirla para siempre en la oscuridad infinita. Se trata de un niño o una niña (he aquí la novedad) venid@ al mundo hace unos veinte años bajo el signo de «El Dragón Renacido» (catalizador del gran poder mágico), cuya identidad se desconoce y que se encuentra en paradero desconocido. Encontrarlo, identificarlo y mantenerlo a salvo del acecho de «El Oscuro» que aspira reclutarlo para su ejército del mal, corresponderá a Moiraine Damodred (la polifacética Rosamund Piker), una Aes Sedai, cuyo significado en “la lengua antigua” es «Siervos de Todos». Una poderosa hermandad de hechiceras, entrenadas en la mítica Torre Blanca -centro de poder de la organización- que aconseja al gobierno y supervisa todo lo relacionado con la magia, ya que se trata de mujeres con atributos sobrenaturales cuya misión en la tierra parece estar predestinada a hallar y proteger al “elegido” a fin de evitar que, tras el suceso conocido como el Desmembramiento del Mundo que acabó con la civilización anterior (conocida como la Era de Leyenda) pueda volver a producirse algo semejante y mantener bajo control a los hombres afectados por la corrupción del Saidin (parte masculina de la Fuerza Vital del universo. La femenina es Saidar) que puedan encauzar el Poder Único hacia el Oscuro.

Pero Moiraine no viaja sola. Lo hace escoltada por Lan Mondragoran (Daniel Henney), único superviviente de la civilización perdida de Malkier, su silencioso y leal guardián y protector, emocionalmente vinculado a su señora.

Juntos llegan al poblado de “Dos ríos”, donde Moraine cree que puede estar el auténtico Dragón Renacido, aunque no está segura de cuál de los jóvenes de esa edad que habitan en la aldea puede ser el auténtico. Mientras intenta averiguarlo, el poblado es atacado por una horda de temibles criaturas parecidas a los orcos, llamadas trollocs, y ambos huyen del lugar con los cuatro posibles candidatos a salvar el mundo (todo un muestrario racial que anticipa el crisol de culturas en el que el mundo está abocado a convertirse): los jóvenes Rand Al’Thor (Josha Stradowski), granjero y pastor de ovejas que vive con su padre (Michael Mcelhatton, Roose Bolton en “Juego de Tronos”), un hábil guerrero de una gran y profunda sabiduría ancestral que conecta con principios del budismo, el taoísmo o el hinduísmo (“¿Cuánto tiempo tarda la rueda del tiempo en devolver a este mundo el espíritu de alguien?«, le pregunta el hijo. “Ojalá lo supiera, pero debe de haber un motivo por el que nadie recuerda sus vidas anteriores. En nuestra mano solo está sacarle partido a la vida que se nos ha dado y consolarnos con ella. Porque, ocurra lo que ocurra, pese al dolor, el desamor o incluso la muerte, la rueda sigue girando siempre. Y, cuando volvamos a intentarlo, tratemos de hacerlo mejor que en la vida anterior”); Perrin Aybara (Marcus Ruterford) un joven fuerte y de gran envergadura física, que trabaja como aprendiz de herrero; el pícaro y charlatán Mat Cauthon (Barney Harris), una especie de buscavidas de familia desestructurada; y Egwene (Madeleine Madden), la talentosa hija del posadero, quien en ese momento se debate entre sacrificar su relación con Rand, de quien es novia, para convertirse en una zahorí como su amiga Nynaeve (especie de curandera, capaz de escuchar el viento y hacer predicciones, que se sienta por derecho propio en el consejo de la aldea) o renunciar a sus dones mágicos para ser su futura esposa y madre de sus hijos.

Y es que, como han dicho sus productores, las mujeres de “La Rueda del Tiempo” pueden vivir con hombres, pueden sobrevivir sin ellos y son tratadas por estos como iguales, lo que contrasta con otras series como la medieval “Juego de tronos”, donde las mujeres eran presentadas como mercancía intercambiable o, si eran fuertes y dominantes, como intrigantes, vengativas y peligrosas (Cersei), turbias y traicioneras (Melisandre), o asesinas enloquecidas por el ansia de poder (Daenerys).

No es la única diferencia entre ambas series. Una de las más comentadas ha sido la utilización de la violencia, el sexo explícito o el incesto que en la saga de George R. R. Martin era un recurso tan efectista como recurrente y, en esta, de momento, no parece ser su primera apuesta, aunque ello no es óbice para que existan escenas sanguinarias y cruentas, como las protagonizadas por el investigador de los llamados “capas blancas”, una especie de psicópata inquisidor que se complace en interrogar, mutilar y quemar vivas a las Aes Sedai, para mantener al mundo a salvo de su magia.

Para los amantes del género “La Rueda del Tiempo” era una de las grandes sagas fantásticas que faltaban por ser adaptadas al cine o la televisión y promete ser la serie de este tipo más cara hasta la fecha (cada episodio ha costado 10 millones, más que los de las cinco primeras temporadas de “Juego de Tronos”).

Rodada mayoritariamente en Praga, aunque también en España, concretamente en el Alcázar de Segovia, presume de una fotografía y calidad de imagen inmejorables, al retratar tanto bosques fantasmagóricos, como paisajes áridos y rocosos, como si de una estampa del National Geographic se tratase. Lo que la hace ser una apuesta segura para un espectador que busca entretenimiento de calidad.

Pero adaptar el contenido de catorce libros no es tarea fácil, especialmente tratándose de una saga de culto tan extensa y de tan enorme complejidad, que ha sido seguida por millones de lectores en todo el mundo. A mi, que no he leído los libros, me resulta entretenida, aunque de momento no ha conseguido subyugarme como “Juego de Tronos”, en la que encuentro una mayor profundidad a la hora de abordar asuntos de calado, como la lucha por el Poder. Veremos cómo es tratada por el siempre exigente fandom.

Título original: The Wheel of Time 

Año:2021

Duración:60 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Rafe Judkins, Uta Briesewitz, Salli Richardson-Whitfield, Wayne Yip, Sanaa Hamri

Guión: Rafe Judkins, Michael Clarkson, Amanda Kate Shuman, Paul Clarkson...

Música: Lorne Balfe

Fotografía: David Moxness, David Luther

Reparto: Rosamund Pike, Kae Alexander, Naana Agyei Ampadu, Hammed Animashaun, Pasha Bocarie, Priyanka Bose, Lolita Chakrabarti, Darren Clarke, Maria Doyle Kennedy, Kate Fleetwood, Peter Franzén, Jennifer Cheon, Stuart Graham...

Productora: Sony Pictures Television, Amazon Studios, Little Island Productions, Radar Pictures, Red Eagle Entertainment. 

Distribuidora: Amazon Prime Video

Género: Serie de TV. Fantástica. Aventuras. Fantasía medieval

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