PRIMAVERA EN BEECHWOOD

Hay películas que, más que cine, son poesía. Le ocurre a “Primavera en Beechwood”, un largometraje británico con un delicado toque de sensualidad francesa, enmarcado en una historia que, por desgracia, adquiere una dolorosa actualidad, al estar en parte inspirada en las heridas que dejó la primera Gran Guerra en Europa y, concretamente, en la angustia de dos familias que pierden a sus hijos en el frente de batalla.

Sugerente y delicada, con una gran hondura emocional, hay quien ha dicho de esta película, dirigida por la francesa Eva Husson, que podría ser uno de los dramas de época más sexys de los últimos tiempos, amén de un relato sobre el duelo y el potencial creativo que subyace en el sufrimiento y la soledad, cuyo argumento inicial se centra en el idilio entre dos jóvenes, condicionado por sus diferencias de clase.

Jane Fairchild (encarnada en esa exquisita criatura desbordante de sensualidad que es la australiana Odessa Young), es una joven sirvienta que trabaja en casa de los Niven, unos aristócratas ingleses cuyo hijo ha muerto en la guerra y, desde entonces, viven sumidos en una autodestructiva depresión, sin poder superar el dolor de su pérdida.

Huérfana desde niña y dotada de una destacada sensibilidad y capacidad de entender el mundo que le rodea, la joven Jane se siente muy bien acogida y considerada por sus amables patronos (Olivia Colman y Collin Firth, dos monstruos de la interpretación, cuya presencia y relevancia en la trama rozan, sin embargo, aquí lo anecdótico). Una situación que no desea poner en riesgo, pese a que desde hace algún tiempo -siete años- mantiene a sus espaldas relaciones íntimas con el hijo de sus vecinos, Paul (el desgarbado y encantador Josh O´Connor), un señorito elegante y melancólico, con el que se inicia en el disfrute del sexo y el placer, siendo ambos adolescentes.

Esos amores furtivos, de los que Husson nos da cumplida cuenta en diversos flashes back durante el primer tramo de la película, son las secuencias que mejor funcionan en ella, en las que se plasma, con gran delicadeza pero sin falsos pudores, la extraordinaria complicidad e intimidad que ambos jóvenes comparten, con una visión reivindicativa de la sexualidad femenina, en un tiempo en el que cosas como la pérdida de la virginidad o el control de la natalidad eran tabúes y la misma se veía limitada y/o condicionada por las “consecuencias indeseadas” de relaciones ilícitas que llenaban el mundo de bastardos.

Se da la circunstancia de que Paul también ha perdido a dos de sus hermanos en el frente de batalla, por lo que -siendo el único hijo que sobrevive- sus padres tienen para él grandes planes que se resumen en que se convierta en un prestigioso abogado y contraiga matrimonio con Emma Hobday (Caroline Harker), una joven casadera de buena condición social, que había sido la enamorada de uno de sus hermanos fallecidos.

El 30 de marzo de 1924, los Niven y sus vecinos se preparan para celebrar el Día del Madre con una comida campestre, en la que está previsto que se haga oficial el compromiso de Paul y Emma. Sin embargo, Paul no se presenta a la cita.  

Inicialmente su demora se debe a que, al saber que la casa iba a estar vacía y considerando que este sería uno de sus últimos días como amantes pues, al contraer matrimonio, su aventura tendría que llegar a su fin, Paul y Jane (a quien sus patronos han dado el día libre) deciden dar rienda suelta a la pasión y se citan, por primera y última vez, en el dormitorio de este. Una secuencia de alto voltaje erótico, mezclado con el amargo sabor que tienen las despedidas cuando intuimos que son definitivas.

Quiere la fatalidad que ésa sea la última vez que se vean, y la vida de Jane da un volantazo inesperado a partir de ese momento. El dolor actúa en su caso como un revulsivo que la impulsará a abandonar la casa de los Niven -lo más parecido a un hogar que ha conocido- para emprender un nuevo camino que la llevará a convertirse en una reputada escritora. No sin tener que sufrir nuevas pérdidas e infortunios asociados a nuevas relaciones amorosas, igual de poco convencionales.

En este sentido, la película pretende poner en valor la importancia del sufrimiento en el aprendizaje y el crecimiento personal, y nos habla de cómo una tragedia personal se convierte, llegado el caso, en acicate de la creatividad; de cómo compartir el propio dolor puede ser lo que mejor nos conecta con los demás, una vía de sanación. Y finalmente, de cómo el destino se ensaña con determinadas personas haciéndoles vivir en una especie de duelo eterno.

En resumen, “Primavera en Beechwood” es un drama de época inteligente y conmovedor que cuenta además con un magnifico envoltorio de grandes mansiones y elegantes decorados al más puro estilo de «Downtown Abbey«, en el que, si bien no faltan las desgracias, no se busca la lágrima fácil y donde prima un enfoque intimista y sensual frente al clásico melodrama romántico.

Por ponerle un pero, para ser el personaje central y alguien con quien la historia pretende que empaticemos y nos identifiquemos a nivel emocional, al personaje de Jane le falta recorrido, especialmente en la segunda parte de la película, cuando emprende una vida independiente de los Niven y conoce a quien será su segundo gran amor. Mi sensación es que conocemos poco de esa segunda parte de su vida y de esa nueva relación, que además tiene la peculiaridad de ser interracial y que parece estar supeditada en todo momento a sus traumáticos recuerdos de la primera; y, en definitiva, que sabemos en realidad poco de ella, más allá de la historia de resiliencia y de superación personal que nos cuenta en su novela homónima Graham Swift y que sirve de argumento a la película.

Título original: Mothering Sunday

Año: 2021

Duración: 110 min.

País: Reino Unido

Dirección: Eva Husson

Guion: Alice Birch. Bas. Graham Swift

Música: Rob Moose

Fotografía: Jamie Ramsay

Reparto: Odessa Young, Josh O'Connor, Colin Firth, Olivia Colman, Glenda Jackson, Sope Dirisu, Alfredo Tavares, Caroline Harker, Forrest Bothwell, Deano Mitchison, Craig Crosbie, Nathan Chester Reeve, Charlie Oscar, Sarita Gabony, Georgina Frances Hart.

Productora: Number 9 Films, British Film Institute, Film4 Productions, Lipsync Productions. 

Género: Años 20. Drama romántico

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