EL CONDE DE MONTECRISTO

“Recuerda Mercedes, que toda la sabiduría de la vida se resume en dos palabras: confiar y esperar”, escribe Edmundo Dantès a la mujer a la que nunca ha dejado de amar, despidiéndose para siempre de ella antes de echarse a la mar, una vez se hubo cobrado venganza de quienes le arruinaron la existencia impidiéndole ser feliz a su lado.

Con esa lapidaria sentencia cierra Alejandro Dumas “El Conde de Montecristo”, segunda entrega de una trilogía iniciada con “Los Tres Mosqueteros” y una de las novelas de intriga y aventuras de capa y espada más adictivas de todos los tiempos, que ha sido llevada al cine y a la pequeña pantalla en múltiples ocasiones. La última de ellas por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte, dos directores artesanos que logran condensar en algo más de tres horas una obra casi inabarcable, publicada por entregas semanales, entre 1844 y 1846, en dieciocho tomos que hicieron las delicias de los lectores de la época amantes del suspense y el folletín romántico.

Desde hace unos años, Pathé, la más importante factoría de la industria del cine francés, se ha empeñado en resucitar los clásicos de la literatura de aventuras del siglo XIX para mostrarles a los jóvenes de hoy que “Los tres mosqueteros” fueron cuatro si contamos a D’Artagnan y que Milady de Winter ha sido una de las damas más perversas de la novela histórica.

Dentro de esta operación, “El conde de Montecristo” es la joya de la corona. Rodada con un presupuesto de 43 millones de euros en imponentes exteriores de Malta y La Provenza, con cautivadoras imágenes aéreas a golpe de dron, y fastuosos decorados, en interiores palaciegos recreados por una esmerada dirección de arte, cuenta además con un reparto de las mejores estrellas del cine francés actual. Lo que confiere al resultado una gran elegancia y dignidad.

A falta de innovaciones argumentales, el guion de este nuevo remake se limita a sintetizar la trama original, que se desarrolla en cuatro periodos históricos diferentes (el Gobierno de los Cien Días de Napoleón Bonaparte, la monarquía de Luis XVIII, la monarquía de Carlos X y el reinado de Luis Felipe I) en la que se cuenta la trágica historia de Edmundo Dantés, un marinero humilde y de buen corazón que es traicionado por quienes creía eran sus amigos, cuando la vida empezaba a sonreírle.

Víctima de un complot urdido por tres hombres malvados, se le acusa de ser un espía de Napoleón (en un contexto histórico en el que se perseguía a los bonapartistas), siendo detenido el mismo día de su boda y encarcelado de por vida, a los 22 años de edad, en la prisión del castillo de If, un islote situado en la bahía de Marsella.

Transcurridos los primeros cuatro años de su injusto encierro, sin ver la luz del sol y en la más absoluta soledad, justo cuando empezaba a perder ya la cordura, conoce al prisionero de la celda contigua, el abate Faria, último descendiente de la orden de los templarios, con quien traba una relación de afecto, compañerismo y complicidad, es él quien le instruye en idiomas y otros saberes, revelándole la existencia de un gran tesoro escondido en la isla de Montecristo del que nadie más tiene noticia, mientras juntos diseñan un plan de fuga que tardarán diez años más en poder llevar a cabo aunque, finalmente, sólo el joven Edmundo conseguirá huir con vida del siniestro penal.

Olvidado por casi todos quienes le conocieron y llorado sólo por quienes más le amaron, regresa a la casa donde creció para descubrir que su prometida Mercédès Herrera (Anaïs Demoustier) se ha casado y que su padre se dejó morir de pena al darlo por muerto, lo que lo llena de rabia, de impotencia y de tristeza. Asi que, solo como alma en pena, decide a viajar a la isla de Montecristo y visitar la cripta de la que le habló su amigo, donde descubre el tesoro escondido. Una inmensa fortuna que le servirá para llevar a cabo un metódico plan de venganza, diseñado al milímetro, para hacer pagar con sangre a quienes le arrebataron todo.

Dividida en tres actos (la conspiración, el retorno y el ajuste de cuentas), “El conde de Montecristo” es una fascinante representación psicológica de “la venganza que se sirve en plato frío”, en la que el personaje de Edmundo no despierta simpatía, a lo sumo lástima, por más que sus acciones estén de sobra justificadas, convirtiéndose en un héroe-villano irresistible, encarnado por Pierre Niney (magnífico en la piel del elegante, enigmático y retorcido Dantes, a quien su legítima sed de revancha irá consumiendo a medida que va completando cada una de las fases de su casi perfecto plan).

En la escena en la que visita la iglesia donde fue apresado, nos adelanta sus intenciones. «No he venido a rezarte. Haré lo que tú no hiciste: a partir de ahora yo daré las recompensas o los castigos», advierte al Cristo crucificado. A partir de lo cual, le vemos convertirse en un personaje oscuro, que oculta su pasado y su verdadera identidad, con la colaboración de Haydée (Anamaria Vartolomei) y Andrea (Julien de Saint Jean), dos jóvenes ayudantes igual de heridos que él y con idéntica sed de venganza.

Para poder presentarse de nuevo en sociedad sin ser reconocido, se inventa una identidad falsa (la del Conde de Montecristo, un supuesto noble italiano) y se transfigura utilizando una prótesis facial, con lo que consigue acercarse a su antigua prometida sin levantar sospechas (excepto las de esta que lo reconoce al instante) y desenmascarar, uno a uno, a sus enemigos, entre los que se encuentran el primo -y ahora marido- de Mercédès, Fernand de Morcef (Bastien Bouillon), un alto oficial del ejército de su majestad, que perdió un ojo en una de las múltiples campañas militares en las que participó con honores antes de lanzar su  carrera política; el procurador Gérard de Villefort (Laurent Lafitte), un funcionario prevaricador con un turbio e inconfesable pasado personal y familiar que ocultar; y el Baron Danglars (Patrick Mille), antiguo capitán del navío en el que Dantés prestaba sus servicios como marinero raso hasta ser ascendido por el armador en reconocimiento a su heróico valor, al haber arriesgado su vida para salvar a una polizonte de morir ahogada, destituyendo a cambio al cruel Danglars que se negó a prestarle auxilio.

El Edmund Dantés que encarna Niney no está muy lejos de otro gran conde de la literatura clásica (el Conde Drácula) o del héroe de aventuras por antonomasia de la Liga de la Justicia, Batman, quien también ocultaba su verdadera identidad para limpiar el mundo de villanos y darles su merecido.

Al parecer, Dumas escribió esta novela como tributo a su padre, a quien nunca llegó a conocer. Primer general francés de origen africano, Thomas-Alexandre Dumas nació en Haití. Hijo de un aristócrata francés y una esclava negra, era mulato, bien parecido y diestro con la espada, por lo que fue ascendido después de la Revolución Francesa, por haber destacado en el combate cuerpo a cuerpo y en reconocimiento a los años que pasó como prisionero en un calabozo italiano. Una vivencia plasmada por el escritor estadounidense Tom Reiss, en su libro «El conde negro» que mucho antes sirvió de inspiración a su hijo.

La película dura tres horas que pasan volando y se hacen entretenidas y enormemente placenteras, no tanto gracias al espectáculo cinematográfico, que también es digno de consideración, sino al poder y la fuerza del argumento que sigue teniendo plena vigencia. Lo que confirma que Pathé estaba en lo cierto. Siempre está bien revisitar a los clásicos literarios, aquellas Grandes Novelas Ilustradas con cuya narrativa nos deleitábamos de niños y que nos cuentan historias tan bien construidas que se mantienen lozanas, pese al paso de los siglos.

Título original: Le Comte de Monte-Cristoaka 

Año: 2024

Duración: 178 min.

País: Francia

Guion y Dirección: Matthieu Delaporte, Alexandre de La Patellière. Novela: Alejandro Dumas

Reparto: Pierre Niney, Pierfrancesco Favino, Oscar Lesage, Anaïs Demoustier, Anamaria Vartolomei, Laurent Lafitte, Vassili Schneider, Julien De Saint Jean, Bastien Bouillon, Patrick Mille

Música: Jérôme Rebotier

Fotografía: Nicolas Bolduc

Compañías: Chapter 2, Fargo Films, Pathé, M6 Films. Distribuidora: Pathé

Género: Aventuras. Drama | Drama de época. Venganza. Siglo XIX

2 Comentarios

  1. Amaia, gracias por la crítica cinematográfica con tu análisis exhaustivo y las valoraciones sobre el estreno. Me anoto la película para verla al finalizar las vacaciones de agosto. Me encanta la fotografía que tiene, la iluminación, el vestuario y los escenarios. A pesar de haber visto otras producciones del Conde de Montecristo, espero encontrar una mirada complementaria y novedosa en esta última versión.

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