DEPT.Q

El danés Justin Adler-Olsen (Copenhague, 1950) es uno de los grandes escritores nórdicos de novela negra, autor de la saga policíaca “Departamento Q”, de la que ha vendido más de 27 millones de ejemplares en 42 países y cuya primera entrega, de las diez que lleva ya publicadas, vio la luz en el año 2007.

El título de su edición en castellano es “La mujer que arañaba las paredes” y el experimentado guionista y director de “Gambito de Dama”, Scott Frank, ha decidido adaptar su argumento a la televisión, trasladando la acción a Escocia, concretamente a la ciudad de Edimburgo, donde vive autoexiliado el inspector Carl Mørck, un sagaz detective de origen inglés, tan brillante, como arisco, arrogante y desconfiado (muy en la línea del Sherlock Holmes de Cumberbatch), a quien da vida el atractivo Matthew Goode, con un cambio total de registro que en nada desmerece a sus papeles de galán en películas y series, como “Match point”, “El código enigma”, “Watchmen” o “Downton Abbey”.

Mørck tiene una complicada vida familiar, ya que su ex mujer (azafata de vuelo) le ha abandonado dejándole a cargo de su hijastro adolescente con quien le resulta muy difícil entenderse. Durante la investigación de un caso de asesinato, sobrevive a un tiroteo, en el que su compañero y único amigo, el inspector James Hardy (Jamie Sives) pierde la movilidad de las piernas a causa de una bala que tiene en su cuello el orificio de entrada y de salida, mientras que otro joven agente que los acompañaba muere en acto de servicio. Lo que le genera un severo cargo de conciencia que agrava aún más su ya compleja personalidad y sus nulas habilidades sociales, haciendo gala en todo momento de un humor irascible, que lo lleva a ser sarcástico y, sin embargo, entrañable, del tipo que aparca sin remordimiento en la plaza de discapacitados y sin embargo se hace querer, al estilo del House más misántropo.

Obligado a asistir a terapia una vez por semana, visita a una psicóloga, la doctora Rachel Irving (Kelly MacDonald), a la que reta con sus desplantes dialécticos, cuando no la deja plantada. Y, como sus superiores no saben muy bien qué hacer con él a la vuelta de su baja, le asignan a un departamento de nueva creación, cuyas «oficinas» están en un sótano sin ventanas, con la misión de reabrir algunos de los llamados «cold cases» o casos abandonados, que se archivaron sin haber sido resueltos.

Para ello contará con muy pocos medios y tan solo un par de colaboradores: un enigmático ex agente de nacionalidad siria, llamado Akram Salim (Alexej Manvelov) que ha solicitado trabajo como informático en la comisaría de policía y cuya amabilidad y aparente calma esconde facetas inesperadas; y Rose Dickson (Leah Byrne), una joven detective cuya carrera se truncó por un colapso nervioso que esta vez parece decidida a demostrar su valía. Además de su colega Hardy (Jamie Sives), dispuesto a echarle una mano desde su reposo hospitalario.

Un poco a la manera de “Slow horses” –otra serie basada en una larga saga de novelas– estos loosers probarán ser más eficientes de lo que en principio se espera de ellos, en la resolución del primer caso que el inspector Mørck decide reabrir: el de la desaparición de la fiscal, Merritt Lingard (Chloe Pirrie), de la que se perdió el rastro en un ferry, cuatro años atrás, mientras viajaba a su pueblo natal, en compañía de William (Tom Bulpett), su hermano discapacitado.

Con estos mimbres, Scott Frank y Chandni Lakhani (guionista de «Vigil«) arman un thriller policial trepidante, donde la intriga no está en averiguar si Merritt sigue viva (algo que la policía no sabe pero el espectador sí), sino quiénes son los autores de su largo secuestro y cuáles son los motivos que les llevan a retener y torturar a la fiscal, una mujer por la que no es fácil sentir empatía, tras ver los flash back en los que se repasa su vida, que la muestran como una abogada implacable, insensible y bastante arrogante, por lo que pueden ser muchos los sospechosos de su desaparición.

Sin traicionar el ritmo del suspense escandinavo, Netflix quiere volver a marcar un hito en el género policiaco, reinventándolo en clave británica, con una historia que arranca como una investigación de archivo y termina sumergida en las grietas emocionales de sus protagonistas. Aquí no hay respuestas fáciles, sino heridas abiertas. Lo que empieza como un castigo administrativo pronto se convierte en una red de secretos enterrados, nuevas pistas y vínculos inesperados. Desde la primera escena, impactante y directa, se nota una apuesta por el efectismo visual, que en ocasiones es de una violencia y crueldad extrema. Pero, en términos generales, la serie se mantiene fiel al espíritu de la saga literaria original, cuyo éxito no radica solo en las tramas criminales, sino en la profundidad con la que explora temas como la ineficiencia y la burocracia policial, la corrupción institucional, la redención y el trauma, la resistencia psicológica en condiciones extremas, la complejidad de las relaciones interpersonales y la siempre delgada línea que separa la venganza de la justicia. Pero la clave de su éxito radica sin duda en el carisma de sus protagonistas y en la relación que se establece entre Carl y su compañero Akram, que se gana su respeto y su confianza a base de intuición, lealtad e infinita paciencia, aportando calidez y misterio a una trama que se desarrolla en dos tiempos: el de la investigación oficial y los angustiosos pasos de la mujer desaparecida, a la que Scott y Lakhani le hacen saber al espectador que le queda poco tiempo de vida, lo que añade más tensión si cabe al desenlace. Y la de la vida personal del inspector Mørck que también experimentará su redención, catarsis mediante.

Título original: Dept.Q 

Año: 2025

Duración: 9 episodios de 55 min.

País: Reino Unido

Dirección: Scott Frank (Creador)

Guion: Scott Frank, Chandni Lakhani, Stephen Greenhorn, Colette Kane. Novela: Jussi Adler-Olsen

Reparto: Matthew Goode, Chloe Pirrie, Alexej Manvelov, Leah Byrne, Kelly Macdonald, Kate Dickie, Tom Bulpett, Shirley Henderson, Jamie Sives, Steven Miller, Sanjeev Kohli, Mark Bonnar...

Música: Carlos Rafael Rivera

Fotografía: David Ungaro

Compañías: Left Bank Pictures, Netflix
Género: Serie de TV. Drama. Thriller. Crimen. Policíaco

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