Conocido por su estilo efectista algo salvaje y por su maestría para recrear el horror atmosférico, Robert Eggers (»El hombre del norte«, »La bruja«, »El faro«, »Hansel & Gretel«) ha realizado al fin el sueño tan largamente acariciado de filmar una nueva versión de “Nosferatu”, el clásico del expresionismo alemán dirigido por F.W. Murnau en 1922, cuando aún no existía el cine sonoro, que sirvió para presentar al mundo al Conde Orlok, una adaptación no autorizada del personaje de “Drácula”, protagonista de la novela de Bram Stoker, de la que no disponía de los derechos de autor.
Eggers revive así la leyenda gótica del vampiro más célebre de la historia que antes que él revisitaron Browning, Melford, Herzog, Kathryn Bigelow, Ana Lily Armipour o Francis Ford Coppola, aportando un toque moderno, excesivo y sangriento, sexualmente ilimitado y obsceno a la misma, aunque manteniendo elementos clave del relato clásico, como el siniestro viaje en barco del sarcófago en el que, durante el día, descansa el “No-Muerto” (que eso es lo que significa la palabra Nosferatu en rumano) y el impacto de la peste desatada a su llegada a puerto, en las costas de una pequeña ciudad alemana que acaba siendo invadida y contaminada por las ratas que viajan a bordo.
Manteniendo su esencia clásica, el joven director estadounidense introduce cambios significativos en la narrativa, siendo quizá el más importante de ellos el papel central que le otorga al personaje de Ellen (o Mina, en la novela de Stoker, la novia de Drácula) que, en versiones anteriores, solía ser una figura pasiva. Eggers decide centrar en ella la trama. La película comienza, de hecho, con una escena original en la que, siendo aún adolescente, la joven que encarna de manera sublime la debutante Lily-Rose Depp (hija de Vanessa Paradise y Johnny Depp), es atraída por una fuerza invisible hacia un encuentro carnal con una criatura de la noche a la que ella misma invoca sin pretenderlo, al conjurar en trance la frase “ven a mí”. A partir de ese momento, se establece entre ambos un vínculo telepático que hace de Ellen el verdadero y único objeto del deseo del vampiro, con lo que el centro de la narrativa se focaliza en la perturbadora naturaleza erótica de la relación entre ambos, la doncella y la bestia que desea poseerla en exclusiva.
Pasados los años, Ellen que vive en el puerto ficticio de Wisborg junto a su esposo Thomas Hutter (Nicholas Hoult) y que hasta su reciente matrimonio con este había venido sufriendo de lo que en la época se conocía como “crisis de melancolía”, pequeñas crisis nerviosas derivadas de sueños macabros que considera premonitorios y anhelos sexuales reprimidos que se producen durante la noche haciendo convulsionar su cuerpo y su espíritu (magnífico el abordaje del deseo sexual femenino considerado histeria hasta el siglo XIX), teme recaer de nuevo en su aflicción al ver partir a su amado, al que su siniestro jefe Herr Knock (Simon McBurney) ha encomendado la misión de vender una mansión en ruinas a un excéntrico Conde que vive en los Montes Cárpatos. Orlok ha decidido comprar la derruida mansión de Grüneward en Wisborg y Thomas es enviado hasta Rumania para cerrar el contrato.
Antes de irse, deja a su esposa a buen recaudo en casa de los Harding (Aaron Taylor-Johnson y Emma Corrin), un adinerado armador de barcos que vive con su mujer, sus dos hijas y el hijo nonato de ambos que está en camino. Pero tal y como Ellen temía una fuerza infernal mueve los hilos del destino y los episodios de epiléptica posesión nocturna regresan con una fuerza inusitada, que intentan ser reprimida por el excéntrico profesor Von Franz (Willem Dafoe), trasunto de Van Helsing, con una combinación de ciencia y ocultismo.
Con una presencia física imponente e intimidante, el actor sueco Bill Skarsgård (conocido por su papel como Pennywise en “It”), encarna al Conde Orlok gracias a un esmerado trabajo de maquillaje y caracterización que, aunque mantiene algunos rasgos del personaje original, como su naturaleza cadavérica, dota al vampiro de un aspecto más atlético y estilizado que hace que resulte tan repulsivo como fascinante. Aunque realmente es el deseo de la protagonista el que equilibra la atracción y el rechazo hacia el monstruo, otorgándole una dimensión extrañamente cautivadora.
Sin duda uno de los mayores logros de Eggers es su exploración de la autonomía y la sexualidad de Ellen, un aspecto que en versiones anteriores era minimizado o ignorado. La película aborda su desesperación y cómo sus sueños libidinosos y su conexión sobrenatural con Orlok afectan a su relación con su esposo Thomas, a quien llega a reprocharle que no la satisfaga sexualmente como lo hace este. Ella es el canal por el que el vampiro vuelve a la vida para calmar su apetito y solo cuando ambos hayan sido saciados mutuamente, la Muerte abandonará la población que ha diezmado junto a su pestilente ejército de roedores.
Aunque la película está plagada de referencias al clásico de Murnau, como los juegos de sombras de las manos de uñas alargadas del vampiro abriendo la puerta de la casa de Ellen mientras suena la música escalofriante de Robin Carolan, son las oscuras escenas, rodadas casi en blanco y negro, en el Castillo de Hunyad en Transilvania (donde se supone que estuvo preso Vlad El Empalador), en el castillo de Pernštejn en Moravia y en la ciudad hanseática de Lübeck, las que crean una mayor sensación de peligro inminente.
Y es que, pese a sus muchos aciertos y a todos los excesos y el efectismo del que hace gala, Eggers no logra transmitir todo el pánico que cabría esperar, quizá porque carece de la sutileza psicológica que hacía del Nosferatu original un vampiro tan sugerente como aterrador.













Título original: Nosferatu
Año: 2024
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Eggers
Guion: Robert Eggers. Remake "Nosferatu" de Murnau. Libro: Drácula de Bram Stoker
Reparto: Lily-Rose Depp, Bill Skarsgård, Nicholas Hoult, Aaron Taylor-Johnson, Willem Dafoe, Emma Corrin, Ralph Ineson
Simon McBurney, Paul A. Maynard...
Música: Robin Carolan
Fotografía: Jarin Blaschke
Compañías: Focus Features, Maiden Voyage, Stillking Films, Studio 8, Birch Hill Road Entertainment, Bleat Post Produc.
Género: Terror. Vampiros. Siglo XIX.

