ADIÓS, JUNE

«Adiós, June» es la historia de una despedida. Pero no solo la de June, la mujer del título (interpretada por la veterana Helen Mirren), sino la de toda su familia que tendrá que asimilar la idea de que le queda poco tiempo de vida y aprender a darle los cuidados que necesita hasta el adiós definitivo que, según los médicos, será antes del día de Navidad.

El arranque de la película es excepcional. Con solo un par de planos Kate Winslet -que dirige su ópera prima a partir del guión que escribió su hijo a los 19 años inspirado en el recuerdo de haber vivido una situación similar con la muerte de su abuela- nos hace entender el deterioro físico de la pareja que componen Bernie (Timothy Spall) y June. Un viejo matrimonio con cuatro hijos y multitud de nietos. Visiblemente debilitada por lo que parecen ser los efectos de la quimio, una mañana ella se desvanece cuando intenta preparar el té, mientras su marido completa su aseo diario en el baño, no sin cierta dificultad debido a sus problemas de movilidad, y no se entera de lo que ocurre pues tiene la radio a todo volumen. Suerte que Connor -su único hijo- aún vive con ellos. Es él quien encuentra a su madre inconsciente, tendida en el suelo de la cocina, despertándose al oír el silbido de la tetera y quien da parte a la ambulancia. Ya desde el hospital, llama a sus hermanas para contarles lo sucedido.

La familia se reúne allí para recibir la peor de las noticias: el cáncer que June padecía desde hace meses ha avanzado a pesar del último tratamiento de inmunoterapia y se encuentra ya en fase terminal. No hay ya nada más que la medicina pueda hacer por ella. Pero podrá acogerse al programa de cuidados paliativos, tal y como era su deseo, según ella misma expresó a sus médicos. Algo de lo que ni su marido ni sus hijos tenían conocimiento.

La devastadora noticia sacude a Bernie y a Julia, Molly, Helen y Connor, cuatro hermanos muy diferentes entre sí, que a partir de ese momento se ven obligados a procesar la idea de la inminente pérdida de su esposa y madre, pilar fundamental de la familia. Un viaje emocional desgarrador que cada uno de ellos deberá hacer a su manera, valiéndose de sus propios recursos, y que les revolverá a nivel personal y colectivo, reconfigurando por completo las dinámicas familiares.

Tras una intervención quirúrgica de emergencia para desatascar sus vías respiratorias colapsadas, que consigue superar con éxito, June decide que es mejor pasar sus últimos días en el hospital que en casa. Obligando a sus hijos a elaborar un calendario para coordinar sus visitas y las de sus respectivas familias, a fin de pasar junto a ella el mayor tiempo posible hasta el desenlace final.

Julia (Kate Winslet) es la hermana hipercontroladora. Una mujer práctica y todo terreno, capaz de hacer malabares para mantener una carrera profesional exitosa y un matrimonio estable, a la vez que cría a tres hijos de corta edad, uno de ellos con discapacidad, y echa una mano a sus padres. Es la fuerte de la familia. La persona a la que todos acuden cuando vienen mal dadas y hace años que no se habla con su hermana Molly (Andrea Riseborough), con quien compite desde la infancia y no puede mantener una conversación sin reproches. Son como el agua y el aceite, personalidades opuestas. Mientras Julia es resolutiva, racional y organizada, Molly es caótica, idealista, vive enfadada con el mundo y sigue una estricta dieta orgánica y vegetariana. Su vida doméstica gira en torno a lo que ella decida, pues ella es quien manda en su casa. Pero nunca está del todo satisfecha, pues su marido es incapaz de hacer las cosas tal y como ella le ordena.

Helen (Toni Collette) es la hermana «hippie», con afición por la danza interpretativa, que recurre a terapias alternativas y da clases de yoga. Hace años que reside en Alemania y nadie en la familia sabía hasta ahora que está embarazada, pese a que no tiene pareja. Ha esperado mucho para dar ese paso y está aterrorizada de resultar ser una madre viejuna, a la par que algo dolida por el hecho de que el suyo vaya a ser el único nieto de la familia que no vaya a tener abuela pues, para su nacimiento, June ya se habrá ido. Aunque su personaje está un poco desaprovechado, funciona bien como alivio cómico en la película.

Y, por último, está Connor (Johnny Flynn), el único hijo varón de June y Bernie, que es el clásico treintañero gay que aún vive con sus padres. Padece inestabilidad emocional y es el más sensible de los cuatro. Como suele ser habitual en estos casos, su relación con su madre es muy especial pues es la única que parece conocerlo y aceptarlo incondicionalmente. Por lo que solo el pensar en perderla hace que se desequilibre emocionalmente y sufra ataques de ansiedad. Sobre todo cuando ve que su padre, no parece hacerse cargo de la situación. La escena en la que le reprocha por ello cuestionando el amor que siente hacia June es una de las más hermosas y estremecedoras de la película pues nos hace caer en la cuenta de que cada uno procesa el dolor a su manera y a veces ese dolor es tan desgarrador que nuestro sentido de la realidad se bloquea para protegernos.

Conectada a una máquina, June no teme morir antes de Navidad -como han pronosticado los médicos- pero quiere asegurarse de que sus hijos adultos podrán seguir adelante sin ella, cuando ya se haya ido, para lo cual se pone a si misma una serie de tareas a modo de cierre: reparar la relación rota entre Julia y Molly que ha diseñado los turnos de visita para no tener que coincidir con su hermana; liberar a Connor del peso de ser cuidador de sus padres y motivarle para que salga del armario y se atreva a vivir su propia vida; y darle todos los consejos posibles a Helen sobre su próxima maternidad.

Toda la primera parte de la película, donde se presenta a esa familia numerosa en ebullición, con el abuelo apoltronado tomando cerveza y viendo el futbol como si estuviera en el salón de su casa y los nietos revoloteando por la habitación del hospital que, entre todos, deciden adornar con un decorado navideño para darle calor de hogar, rezuma ternura y un aire costumbrista que podría resultar casi cómico, de no ser por la luctuosa situación que lo enmarca.

Claramente, lo que Winslet y su hijo Joe Anders pretenden con ello es normalizar la muerte como una situación más de la vida ordinaria de cualquier familia, introduciendo momentos de humor que nacen de pequeños malentendidos o gestos fuera de lugar, a menudo provocados por la inexperiencia de tener que lidiar y naturalizar una situación tan indeseable como desconocida para sus miembros hasta ahora, como es la pérdida de la matriarca del clan, uno de sus referentes más queridos.

La película sirve como recordatorio de que las fiestas decembrinas no siempre son alegres y que sentimientos como la pérdida y el dolor también pueden hacer su aparición durante lo que se supone que es la época más maravillosa del año. Pero, hacia su segunda mitad, pierde realismo para claudicar ante el mainstream y dibujar la perfecta fábula navideña que hace que algunas relaciones que parecían irreconciliables se recompongan casi por arte de magia, debido al “espíritu de la Navidad”.

En general, se trata de una película muy emotiva, con un elenco de primera categoría que eleva la calidad del material. Como era de esperar, Mirren está grandiosa como la moribunda June, consiguiendo que entendamos la montaña rusa de emociones que debe vivir una persona al tener que procesar la idea de su propia muerte como algo inminente: la angustia del dolor físico y el progresivo deterioro orgánico, la pena de no volver a ver a los suyos, la sensación de no querer dejar asuntos pendientes y la necesaria resignación para aceptar su destino. Lo mismo la escuchamos pidiéndole a su hija que le ponga rímel en las pestañas para que la muerte la encuentre presentable, que insistiendo en hacer planes para después de Navidad. Conservando hasta última hora ese atisbo de esperanza que nos hace humanos y que se niega a aceptar la idea de que nuestros días en la tierra están contados.

Título original: Goodbye, June

Año: 2025

Duración: 115 min.

País: Reino Unido

Dirección: Kate Winslet

Guion: Joe Anders

Reparto: Kate Winslet, Helen Mirren, Timothy Spall, Andrea Riseborough, Tony Collette, Johnny Flynn...

Música: Ben Harlan

Fotografía: Alwin H. Kuchler

Compañías: Working Title Films, Netflix.

Género: Drama Familiar. Navidad. Enfermedad. Vejez. Muerte

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