EL DIABLO A TODAS HORAS

De las muchas cruentas y brutales escenas que alberga una película en apariencia modesta como “El diablo a todas horas”, estrenada en Netflix el año pasado, hay dos en particular que consiguen ponerme el vello de punta. Cuando Willard Russell (Bill Skarsgård), desesperado por salvar a su mujer enferma de cáncer, sacrifica al perro de la familia clavando su cadáver en una cruz, como si de una ofrenda bíblica se tratase, obligando a su pequeño e inconsolable hijo, Arvin (Banks Repeta) a rezar de rodillas ante semejante horror; y aquella en la que Roy Laferty, un falso y perturbado profeta (escalofriante Harry Melling vaciando sobre su rostro un bote lleno de arañas), le exige a Dios que resucite a su esposa (Mia Wasikowska), tras haberle clavado un destornillador en el cuello en prueba de su fe. Sin que, en ninguno de los dos casos, sus plegarias sean atendidas.

Y es que, si hay algo que sobrevuela el argumento de esta película, que roza el paroxismo intentando abordar el espinoso asunto del fanatismo religioso que reina en la América profunda, donde el mensaje de las Sagradas Escrituras es tomado al pie de la letra, es la creencia en un Dios que permanece en silencio. El Dios exigente y vengativo del Antiguo Testamento. Un Ser tan todopoderoso como ausente. Impasible mientras la humanidad sucumbe, presa de la ignorancia y de sus bajas pasiones, dando rienda suelta a una crueldad que le viene de serie, como un imperdonable defecto de fábrica.

Pese a lo que pueda sugerir su título, “El diablo a todas horas” no es una película de terror, aunque se cometan crímenes horrendos, ni hay ninguna posesión o presencia maligna que impulse a los personajes a cometer toda clase de monstruosas y sanguinarias atrocidades. La maldad, nos dice Donald Ray Pollock, autor de la novela negra en la que se basó el realizador neoyorquino Antonio Campos para hacer el guión, corre por las venas de los protagonistas de las historias que se entrelazan en su argumento. Gente humilde, sin educación ni cultura, los lugareños de dos poblados de Ohio (Knockemstiff) y Virginia (Coal Creek), embaucados desde su más tierna infancia por toda clase de charlatanes, pastores y falsos predicadores, que hacen buena la advertencia de Karl Marx de que “la religión es el opio del pueblo” y, en ocasiones, puede ser algo incluso peor, generando una serie de traumas psicológicos irreparables que están en el origen de la destrucción de muchas vidas.

Con una compleja estructura temporal que va de la Segunda Guerra Mundial al conflicto de Vietnam, dice la crítica especializada que la película de Antonio Campos es “una película sombría, mezcla de film noir (cine negro) y gótico sureño”. Un subgénero, principalmente desarrollado en los Estados Unidos, en el que aparecen elementos sobrenaturales que, a diferencia de la novela gótica, no se usan para crear suspense, sino para describir cuestiones sociales y culturales propias de los estados rurales del sur. Algunos escritores que han cultivado este género en la literatura son William Faulkner, Tennessee Williams o Truman Capote en su laureada novela “A sangre fría”, en la que narra un brutal asesinato que sacudió la tranquila vida de Holcomb, un pueblecito de Kansas, en 1959.

En el caso de “El diablo a todas horas”, es la voz de off del propio Donald Ray Pollock, autor de la novela homónima publicada en el año 2011, la que nos guía a través del relato, como una especie de oráculo que marca el sino trágico que persigue a varias generaciones de una misma familia y a otros personajes de su entorno, una comunidad de psicópatas, asesinos y abusones en la que reina la depravación moral y anida la simiente de la sed de venganza y el “ojo por ojo” de la Ley del Talión.

De hecho, “esperar el momento adecuado para devolver el golpe” es lo primero que su padre le enseña a Arvin Russell (Tom Holland), hijo de un exsoldado (Bill Skarsgård) y una camarera (Haley Bennett), quien desde muy niño será testigo y víctima de ese universo enrarecido, dominado por la violencia, donde se irán sucediendo una serie de desgraciados acontecimientos (bulling, suicidios, asesinatos a sangre fría, abusos sexuales, cadáveres descuartizados y enterrados…) que, al afectar a los suyos y arrasar con sus vidas, no le dejarán más remedio que empuñar el arma que heredó de su padre (la misma con la que Hitler -encarnación del mal por excelencia- se voló la tapa de los sesos en su búnker, según la leyenda) para convertirse en justiciero, siendo la lealtad a la familia la única redención posible.

Un siempre sobreactuado Robert Pattinson (el de la saga de “Crepúsculo”) que sin embargo resulta creíble como el farisáico, depravado y narcisista Reverendo Preston, un joven y apuesto pastor recién llegado al poblado que seduce y abusa de sus feligresas menores de edad, entre ellas la inocente Lenora (Eliza Scanlen) -a quien Marvin quiere y protege como si fuera su hermana de sangre- dejándola embarazada; Riley Keough y Jason Clarke, como Charlotte y Carl, una pareja de asesinos en serie que se dedica a recoger autoestopistas, para asesinarlos y mutilar sus miembros mientras se hacen fotos pornográficas; Mia Wasikowska, como Hellen Haton Laferty, la madre biológica de Lenora, asesinada y descuartizada en el bosque por su marido; y Sebastián Stan, en el papel de un policía corrupto que aspira a presentarse a las elecciones para sheriff del condado, completan el espectacular reparto de esta película maltratada por la crítica, en la que destacan sus magníficas interpretaciones.

Como pasa a menudo, la versión cinematográfica no ha cubierto las expectativas de quienes habían leído antes la aclamada novela de Pollock. En concreto, se le achaca cierto efectismo gore y se ha dicho que, pese a la longitud de su metraje (134 minutos), carece del sosiego necesario para ahondar en la complejidad psicológica de sus trastornados personajes. Quizá por no ser mi caso, a mi me ha gustado. No será la película definitiva sobre la Gran Tragedia Americana, pero sirve para hacerse una idea.

FICHA TECNICA:

Título original: The Devil All the Time

Año: 2020

Duración: 134 min.

País: Estados Unidos
 
Dirección: Antonio Campos

Guion: Antonio Campos, Paulo Campos (Basada en la novela homónima de Donald Roy Pollock)

Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans

Fotografía: Lol Crawley

Reparto:
Tom Holland, Bill Skarsgård, Jason Clarke, Sebastian Stan, Robert Pattinson, Eliza Scanlen, Mia Wasikowska, Riley Keough, Haley Bennett, Mia Goth, Tracy Letts, Gregory Kelly, Gabriel Ebert, Emma Coulter, Harry Melling, Douglas Hodge, Lucy Faust, Drew Starkey, Kristin Griffith

Productora: BorderLine Films, Ninestory Pictures (Distribuidora: Netflix)

Género: Thriller. Drama | Drama sureño. Vida rural (Norteamérica). Asesinos en serie. Años 60. Años 50. Crimen. Religión. Historias cruzadas

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