THE LAST OF US. SEGUNDA TEMPORADA

Quienes pensaron que la serie “The Last of us” (adaptación del aclamado videojuego de Naughty Dog) había cavado su propia tumba en su segundo episodio, donde ocurre un desenlace fatídico que dejó a la mitad de la audiencia con el corazón roto y a la otra media en shock, sumidas ambas, al igual que a su coprotagonista Ellie Williams (Bella Ramsey), en una dolorosa sensación de orfandad, se equivocaban.

Puede que a partir de ese momento trágico y luctuoso ya nada sea lo mismo en la ficción creada por Craig Mazin y Neil Druckmann, pero de eso se trata. Evolucionar en el marco argumental es obligado para una serie que se inspira en la lógica del videojuego, cuyo principal objetivo suele ser la urgencia de superar obstáculos para pasar de pantalla. Algunos no lo consiguen y para ellos el juego acaba. Pero otros lo logran y, para estos, el juego siguen avanzando. Como avanza la trama de “The Last of Us” tras el brutal impacto de la muerte de Joel Miller (Pedro Pascal) a manos de Abby (Kaitlyn Dever, el gran descubrimiento de la temporada), en cruel venganza por el asesinato de su padre, el cirujano que se disponía a operar a Ellie para extraer de su cerebro las células que la hacen ser la única persona en el mundo inmune al virus del córdiceps y sintetizar a partir de ellas un antídoto destinado a salvar a la humanidad.

Pese a dejar desolados a los numerosos fans de Pedro Pascal (a quien sin duda se echará de menos), el salvaje asesinato de Joel es un plot twist magistral que cambia radicalmente el tono y el contenido de la serie, marcando un antes y un después en la historia, que da un salto generacional. Ya estamos en otra pantalla. Una donde la lírica sigue casando bien con la violencia y el caos. Y donde la aventura de Ellie adquiere un nuevo propósito: la venganza.

Si la primera temporada fue una épica con tintes de redención y sacrificio, esta segunda entrega se sumerge en un terreno más íntimo, humano y sombrío. Con su protagonista abatida por el duelo, pero también determinada a hacer justicia por la muerte de su protector, lo que la lleva a explorar nuevos mundos y a combatir a nuevos enemigos.

Tras el paso de la horda de infectados que atacó a sus habitantes, Jackson City (Wyoming) ya ha dejado atrás el horror vivido aquel día y, poco a poco, reconstruye sus desperfectos, físicos y emocionales, bajo el liderazgo de Tommy (Gabriel Luna), hermano de Joel, y de Jesse (Stephen Chang), predestinado a ser su futuro relevo en la comunidad. Pero si hay alguien que no puede ni quiere dejar atrás lo sucedido es Ellie, quien antes de conseguir el alta médica debe pasar consulta con la psicóloga Gail (Catherine O’Hara), interesada en saber qué quiso decir Joel la última vez que vino a verla, cuando le confesó que “la lastimó, para salvarla”.

Notablemente avejentado, Joel es un padre adoptivo atormentado que peca de sobreprotector con su «hija sustituta» y que va a terapia en secreto para poder lidiar con sus conflictos paterno-filiales, desde que esta decidió mudarse al garaje reivindicando su propio espacio y su independencia. Pero no se atreve a contarle a su terapeuta que, en el camino de vuelta a Jackson, le mintió a Ellie respectó de lo que pasó en el hospital de Lakehill, guarida de los Luciérnagas, diciéndole que no pudieron encontrar una cura, en vez de contarle que él la rescató de sus captores perpetrando una masacre. De hecho, como después sabremos, fue eso lo que provocó su distanciamiento, al margen de la rebeldía propia de la adolescencia. Ellie nunca le perdonó a Joel que asesinara a Marlene (Merle Dandridge), la mujer a la que su madre encomendó su cuidado al traerla a este mundo. Pero ahora él tampoco está vivo y, aunque se muestra mucho más entera y fuerte de lo que realmente se siente, no es hasta que se queda sola cuando vemos lo mucho que le echa de menos. Al volver a la casa que compartieron, le recuerda oliendo una de sus chaquetas. Una escena de gran emotividad que subraya la magnífica banda sonora de Gustavo Santaolalla. Y, durante una concatenación de flashbacks, iremos repasando cómo fue su relación en los últimos años. Los regalos de cumpleaños, las discusiones… La serie insiste en hacernos caer en la cuenta de que esas peleas, esos insultos y esos silencios entre ambos pueden ser los últimos. De hecho, lo fueron. A veces las personas mueren de forma repentina, sin darte tiempo a despedirte, dejándote con lo que no dijiste.

El viaje heroico de esa joven que alguna vez cargó con la esperanza del mundo a cuestas se transforma a partir de la muerte de ese hombre que ha ejercido con ella de padre sin serlo en una caída en picado hacia el trauma, con el dolor como fuerza motriz y el deseo de venganza como objetivo de sus acciones. Aunque no sepa quién es Abby ni por qué mató a Joel, está decidida a buscarla para saldar cuentas. Su amiga Dina (a quien interpreta Isabela Merced, la que fuera «Dora, la exploradora«), con la que sale a patrullar y a matar infectados mientras comparte confidencias de sus ligues, estuvo presente en el club de golf en el que mataron a Joel y recuerda algunos datos del grupo antes de que la dejaran inconsciente. Así que, siguiendo esa pista, ambas deciden empezar a buscar por Seattle.

Por consejo de Tommy, Ellie defiende un emotivo y potente alegato ante la comunidad para buscar voluntarios que la acompañen. Pero su respuesta es negativa Lo que no impedirá que se ponga en marcha, acompañada de Dina, con quien empieza a establecer un vínculo romántico. El único que parece estar dispuesto a ayudarlas es Seth (Robert John Burke), pese a los insultos que les profirió por besarse en medio de la pista de baile la noche de Fin de Año. Un beso del que Ellie y Dina hablan de camino a Seattle, tras visitar la tumba de Joel, donde Ellie deposita unos granos de café, su bebida favorita. Aunque Dina bromea y le quita hierro al asunto del beso, confiesa a su amiga que no es feliz con Jesse, lo que nos deja intuir que el sentimiento y atracción que Ellie siente por ella es correspondido.

Entretanto, la serie nos presenta a los dos grupos que luchan por el poder en Seattle: la secta de los Serafitas, que viven de manera primitiva, sin ningún tipo de tecnología, y el Frente de Liberación de Washington, los Lobos (WLF), una especie de guerrilla paramilitar que acogió a Abby y al resto de los ex Luciérnagas, comandada por el despiadado Isaac Dixon (Jeffrey Wright, «Westworld«). Lo que hace presagiar que la venganza no va a ser fácil.

La Ellie de esta temporada ha crecido. Ahora es menos bromista, no lleva a mano el libro de chistes malos y se prepara físicamente para ser invencible. Ya luce en el brazo el tatuaje que camufla la mordedura de un infectado. No se desprende de su famoso diario ni de la navaja que perteneció a su madre. Y en su habitación de teenager embrutecida hay un póster de su serie de cómics favorita.

A su llegada a una Seattle postapocalíptica, Dina y ella entran en algunos comercios abandonados, como una tienda de discos, donde Ellie encuentra una colección de guitarras que le hace recordar de nuevo a Joel, quien le enseñó a tocar ese instrumento. Es la primera vez que la escuchamos cantar interpretando una versión unplugged del “Take on me” de A-há. Aunque, en el episodio 2, la actriz que da voz al personaje en el videojuego, Ashley Johnson, interpreta “Throuh the Valley” (A través del valle) de Shawn James. Y no será la única referencia musical en esta entrega de la serie que incluye un episodio titulado “Future Days”, como la canción de Pearl Jam que Joel canta para Ellie cuando le regala su primera guitarra. If I ever were to lose you, I’d surely lose myself —la frase que Ellie repite con la guitarra en sus manos— es más que una letra: es un testamento. Cuando Joel le dedica esa canción a su “hija sustituta”, no solo le está diciendo que la quiere; le confiesa que ella es lo único que da sentido a su existencia.

Dina y Ellie se refugian en un viejo cine abandonado donde charlan e intiman. Ellie le cuenta a su amiga cómo encontró a Nora (Tati Gabrielle), una miembro del grupo que iba con la asesina de Joel, y la dejó morir intoxicada por el córdiceps. A lo que esta le responde: «Quizás recibió su merecido». Entonces Ellie le cuenta la historia de Salt Lake City. «Las Luciérnagas iban a usarme para crear una cura. Pero eso significaba que moriría. Y Joel se enteró. Y mató a todos en el hospital. A todos. Mató al padre de Abby. Era médico. Y Joel le disparó en la cabeza. Para salvarme». La comprensiblemente horrorizada Dina le dice: «Tenemos que irnos a casa». Pero, para sorpresa de nadie, no regresan a Jackson. A la mañana siguiente, salen a explorar y se meten en líos, teniendo que ser rescatadas por Jesse.

Al ver que, las dos jóvenes habían salido de Jackson pese a la oposición del Consejo, él y Tommy decidieron seguirlas. Ahora ellos se han dividido para encontrarlas y Jesse y Ellie recorren las calles de Seattle para reunirse nuevamente con el hermano de Joel. De camino, charlan sobre Dina. «No soy ciego ni tonto», dice Jesse. «Veo cómo os miráis. Apuesto a que te dice cosas que no me diría a mí. Como que está embarazada». Ellie se da cuenta entonces de que no todo gira en torno a ella. Pero en lugar de comprender que la seguridad de Dina y su bebé debería de tener prioridad sobre su cada vez más peligrosa misión de venganza, no renuncia a su empeño.

Jesse aclara a Ellie sus sentimientos por Dina: «Sí, la amo. Pero no como tú», le dice confesándole que se enamoró de una chica de un grupo que pasó por Jackson y que quiso irse con ellos pero no lo hizo porque le enseñaron a priorizar a los demás. Pero Ellie zanja su sincera confesión con un: «Entendido. Así que tú eres San Jesse de Wyoming y todos los demás son unos malditos imbéciles». La tensión entre ambos es evidente. Jesse no aprueba el comportamiento temerario de Ellie. Su conversación tiene lugar en una vieja librería, donde la joven hojea “The Monster at the End of This Book”, novela en la que el monstruo al final resulta ser el narrador mismo. La comparación es brillante: Ellie ha estado regodeándose en su dolor, convencida de ser víctima, sin aceptar que está a punto de convertirse en verdugo. ¿El objetivo? Mostrarnos que quizás Ellie, Abby y el Joel de sus peores momentos no sean, después de todo, tan diferentes.

Cuando Jesse admite que votó en contra de secundar su venganza, Ellie divisa una especie de islote con una noria gigante del que le habló Nora. En medio de una tormenta bíblica, roba un barco y se abre paso hasta él, sorteando las olas de un mar embravecido. Finalmente, llega al Acuario de Seattle, donde se encuentra con Owen (Spencer Lord) y Mel (Ariela Barer), otros dos miembros del grupo de Abby. Owen intenta negociar con ella, recordándole: «Yo soy quien te mantuvo con vida». Pero Ellie insiste en que ambos morirán si no revelan el paradero de la asesina de Joel. Owen intenta sorprenderla con su arma y lo que sigue a eso es una escena absolutamente desgarradora, en la que Ellie mata sin querer a una mujer embarazada y a su bebé nonato, que apenas tenemos tiempo para procesar, porque Tommy la encuentra y la lleva de vuelta al cine donde, junto a Jesse, le ofrecen algo de consuelo. «Ellos formaban parte de esto. Tomaron sus decisiones. Eso es todo». «Si yo estuviera ahí fuera, habrías incendiado el mundo para salvarme», le dice Jesse a Ellie. Entonces oyen ruido en la habitación contigua, corren a investigar y Abby mata a Jesse de un disparo según lo ve, apuntando a Ellie con su arma. Esta levanta las manos y le ruega que le quite la vida, pero deje ir a Tommy y a Dina. «Ya te dejé vivir. Y la desperdiciaste», contesta Abby. Luego dispara…

Todavía es pronto para saber si la tercera entrega cumplirá con las elevadas expectativas que deja este final agónico, pero no cabe duda de que The Last of Us sigue teniendo potencial para sorprendernos (sobre todo, a quienes no seguimos el videojuego) y una calidad que no abunda en estos tiempos de series tan previsibles.

Título original: The Last of Us. Season 2

Año: 2025

Duración: 7 episodios de 59 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Craig Mazin (Creador), Neil Druckmann (Creador), Mark Mylod, Peter Hoar, Kate Herron, Stephen Williams, Nina Lopez-Corrado.

Guion: Craig Mazin, Neil Druckmann, Halley Wegryn Gross. Bas. Videojuego Neil Druckmann

Reparto: Bella Ramsey, Pedro Pascal, Gabriel Luna, Isabela Merced, Kaitlyn Dever, Young Mazino, Spencer Lord, Tati Gabrielle, Ariela Marer, Rutina Wesley, Catherine O'Hara, Jeffrey Wright…

Música: Gustavo Santaolalla, Dave Fleming

Fotografía: Ksenia Sereda

Compañías: Naughty Dog, PlayStation Productions, Sony Pictures Television, The Mighty Mint, World Games. Productor: Craig Mazin, Neil Druckmann, Asad Qizilbash. Para HBO Max

Género: Serie de TV. Thriller. Drama. Ciencia ficción. Futuro postapocalíptico.

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