MIÉRCOLES. SEGUNDA TEMPORADA (1ª PARTE)

Los cuatro primeros episodios de la Segunda Temporada de “Miércoles”, la confirman como el gran acierto de Netflix para este verano. Una serie que ofrece entretenimiento para todos los públicos que es lo que la mente creativa del dibujante Charles Addams, autor de la idea primigenia, perseguía al concebir a esta lúgubre y extravagante familia a la que bautizó con su propio apellido.

La familia Addams debutó en las viñetas de la revista The New Yorker en 1938, con un aire de incorrección y un humor siniestro y excéntrico, reivindicando “la rareza” respecto a la “normalidad” de la sociedad y la familia tradicional de la época. En los años sesenta, se hizo la famosa adaptación televisiva para la cadena ABC para competir en audiencia con «La familia Monster de la CBS que se basaba en un concepto muy similar, pero dándole a sus historias un tono más ligero y familiar. Años después, llegaría la adaptación cinematográfica de los Addams, bajo la dirección de Barry Sonnenfeld, en la que el espíritu transgresor y la macabra agudeza humorística del original se mantuvieron intactas.

Fue en esas adaptaciones al cine que el personaje de Merlina, Miércoles o Wednesday cobró fuerza. Y con cada nueva entrega fue yendo a más, hasta que la nueva versión televisiva de Netflix ha hecho de ella un fenómeno mediático a escala mundial, catapultando a la actriz que lo encarna, Jenna Ortega, como en su día lo hizo Sonnenfeld con la espléndida Cristina Ricci.

Si en la primera temporada, Ortega ya estaba sobresaliente. En la segunda está espléndida. Con su sarcasmo afilado y su mirada gélida, sigue siendo el alma de la serie, dominando la técnica del rostro inexpresivo del legendario Buster Keaton, como herramienta para el humor.

En cuanto al personaje, Miércoles Addams sigue siendo la misma chica inadaptada e insociable, a quien no le van las lisonjas ni las demostraciones de afecto y descarga sus más íntimas y sombrías emociones interpretando a Prokófiev al cello. De hecho, ha superado su relación con su novio Tyler (Hunter Doohan) que, en lugar de convertirse en sapo, tras su primer beso se transformó en un Hyde y se halla recluido en la institución psiquiátrica de Willow Hill bajo severas medidas de seguridad, encadenado en una celda tras barrotes de titanio, con un collar que libera descargas eléctricas atado al cuello, para aplacar su agresividad y así abortar su conversión en monstruo.

Pese a que la novela de su primer misterio resuelto ha sido rechazada por varias editoriales, la primogénita de los Addams continúa escribiendo y buscando nuevos crímenes que investigar, como los de “el desollador de Kansas City”, interpretado por Haley Joel Osment (aquel niño que en ocasiones veía muertos, en “El Sexto Sentido”), un asesino en serie obsesionado con las muñecas de porcelana, tras el que anduvo a la caza este verano. Pero el personaje se ha vuelto más introspectivo, lidiando con conflictos internos y dilemas morales que añaden profundidad a su icónica frialdad.

De vuelta a “Nevermore” para el inicio de un nuevo curso escolar, vuelve a reencontrarse con algunos de sus antiguos compañeros y profesores, y con la lobita Enid (Emma Myers) quien atraviesa una crisis amorosa al sentirse atraída por Bruno (Noah B. Taylor), un lobo recién llegado a la manada, habiendo perdido el interés por Ajax (Georgie Farmer), el “muchacho gorgona”, pero no sabe cómo decírselo a este. Cosa que a Miércoles se la trae bastante floja. Como le resbala la admiración que despierta entre algunos de los nuevos alumnos, que la tienen por la salvadora del colegio. En especial, una niña pelirroja de ojos saltones que lleva su mismo peinado de míticas trenzas y responde al nombre de Agnes (personaje interpetado por Evie Templeton quien lleva al paroxismo la toxicidad y el carácter psicótico-obsesivo tantas veces típica de los fans), que le pide que le firme un autógrafo, a lo que Miércoles le responde con su habitual acritud que solo se lo firmará con sangre y no precisamente suya 

Este año, Miércoles tiene una importante misión. Vigilar de cerca a su hermano Pugsley (Isaac Ordóñez), quien no deja de meterse en líos y a quien el pobre Eugene (Moosa Mostafa), el coleccionista de abejas y de todo bicho viviente, tiene que soportar como compañero de cuarto en su primer año en el colegio. Pero se siente insegura, pues sus poderes psíquicos están algo descontrolados y es víctima de inquietantes visiones (entre las cuales está la muerte de Enid), mientras lágrimas negras ruedan por sus mejillas. Lo que su madre atribuye a un exceso de impaciencia e intensidad.

Morticia (Catherine Zeta-Jones) cree que su hija está abusando de su don y reconoce en ella los mismos síntomas que manifestara su hermana Ophelia, quien acabó también recluida en Willow Hill, por lo que le esconde el Libro de Goody Addams (una especie de manual de videncia). Lo que las enfrenta y las distancia aún más de lo que una madre y una hija adolescente normales habitualmente lo estarían.

Pero no es ese el único problema al que se enfrenta Miércoles, quien se siente permanentemente observada por una horda de cuervos negros, liderados por uno tuerto, que han provocado ya la muerte de dos personas. Una de ellas el padre de Taylor. Y recibe enigmáticos mensajes de un presunto acosador.

Producida y en parte dirigida por Tim Burton y con Jenna Ortega no solo como protagonista, sino también como productora, la serie ha procurado mejorar algunas cosas tras el éxito viral de la primera temporada. Y en esta primera mitad, compuesta por cuatro episodios, eleva la apuesta con un tono más oscuro y una mayor presencia de la familia Addams, que traslada su residencia cerca del colegio.

La estética gótica, marca registrada de Burton, está más conseguida que nunca. En especial en los episodios dirigidos por este (el primero y el cuarto) que destacan por su atmósfera tenebrosa y los guiños a su filmografía, como una secuencia en “stop motion” en blanco y negro que recuerda a “Pesadilla antes de Navidad”, para contarnos la leyenda del alumno sin corazón al que le instalaron un reloj en su lugar que, tras su trágica muerte, no ha dejado de funcionar, quien estaría enterrado en el Árbol Calavera y vuelve a la vida en forma de zombie, convirtiéndose en la improvisada mascota de Pugsley y Eugene, que lo bautiza como  Slurp (Pota).

Sin embargo, reconvertido en productor y obediente seguidor del canon de la plataforma, hay quien afirma que poco queda ya del enfant terrible y el cineasta transgresor que confería a sus personajes un toque de agridulce otredad y que la Merlina actual es rara, pero no tanto. Acude a una exclusiva academia de jóvenes pijos que se autodefinen como «marginados» o «excluidos» pero aspiran a llevar a cabo las mismas actividades que el resto de los jóvenes «normies» (campamento incluido), investiga crímenes cómo Enola Holmes, compite (hasta llegar a batirse en duelo) con su madre Morticia (Catherine Zeta Jones), como casi todas las adolescentes a su edad, y vive una aventura romántica en un entorno estudiantil, como lo haría la protagonista de cualquier otra serie pensada para teenayers. La convención de la convención.

En suma, lo que sus críticos le reprochan es que la serie conservaría poco de la idea de su creador original y que lo que vemos es más un canto a la igualdad disfrazada de respeto a la diferencia, que una reivindicación de la disidencia normativa. Y bien mirado, algo de eso hay. Es el tributo a la Aldea Global.

Sin embargo, son muchas las virtudes a destacar que la diferencian de las insulsas series para adolescentes que abundan en la plataforma, como las referencias literarias, en especial al libro de Wells, la mención a Beowulf o que una de las víctimas del asesino de los cuervos se apellide Bradbury. Sin dejar de mencionar que el instituto se llame «Nunca Más» y las continuas alusiones a Poe cuya presencia se ve acentuada por el papel central de los cuervos en esta temporada y por el hecho de que se mencione que este ha pasado por la institución, en cuyas paredes hay incluso un retrato suyo.

O las referencias cinéfilas a «El Resplandor» (en la escena de la ducha de Gómez) o «Los Pájaros«, pero también a Annabelle a quien el personaje de Agnes es calcada. O la impecable banda sonora de Chris Bacon con el tema central de Danny Elfman y la inclusión de numerosos temas memorables del cancionero popular, como cuando los estudiantes de acampada cantan alrededor de la hoguera, Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival o el director Dort se presenta al ritmo de Dancing in the Dark, de Bruce Springsteen, haciendo especial énfasis en la frase “no puedes encender un fuego sin una chispa”. O cuando los esposos Addams bailan al son del tango La Cumparsita y Gomez canta bajo la ducha el bolero Bésame Mucho y cuando Fétido destroza el I wanna know what Love is know what Love is de Foreigner. Todo lo cual compone un mosaico que es gran un homenaje al legado cultural de los 80 y los 90 y hace que la generación boomer también disfrute de la serie y se sienta representada.

La decisión de dividir la temporada en dos partes hace que estos cuatro episodios se sientan como la preparación para un clímax mayor, sin llegar a resolver muchos de los misterios planteados. Lo que puede frustrar a los espectadores que esperaban un ritmo más ágil y hace que algunos personajes secundarios, como Enid, queden relegados a subtramas que no terminan de despegar en esta primera mitad, en la que la Academia “Nevermore” se expande con nuevos personajes, como Barry Dort (Steve Buscemi) el enigmático nuevo director de la institución académica; Isadora Capri (Billie Piper), nueva maestra de música y musicoterapeuta en Willow Hill, quien ejecuta al piano una magnífica versión de Zombie, de los Cranberries para los pacientes del psiquiátrico, mientras Pota se libera de sus cadenas y siembra el caos en el campamento; la Dra. Fairburn (Thandiwe Newton) y Hester, la abuela Addams (Joanna Lumley), próspera empresaria del negocio de pompas fúnebres.

El humor corre a cargo de las travesuras de Pugsley, convertido en un psicópata eléctrico, el excéntrico tío Fétido (Fred Armisen) al que diera vida el actor Christopher Lloyd en la serie original, a quien Ortega ha tenido el detalle de incorporar al reparto; el cadavérico Largo, Cosa (la mano parlante) y Gómez Addams (Luis Guzmán), quien continúa siendo un personaje icónico y entrañable.

Pero los fans de la primera entrega, especialmente los del baile viral de Ortega que podrían echar de menos ese toque ligero de pop bizarro, tendrán que esperar hasta septiembre para ver si la segunda mitad (en la que se anuncia la incorporación de Lady Gaga, con un cameo y un tema original titulado “Dead Dance”) cumple sus expectativas. Por ahora, la serie es un 8/10. Oscura, intrigante, pero con margen para sorprendernos y brillar aún más.

Título original: Wednesday

Año: 2025

País: Estados Unidos

Guion: Alfred Gough y Miles Millar. Basado en el personaje de Wednesday Addams de Charles Addams

Dirección: Tim Burton, Paco Cabezas y Ángela Robinson.

Reparto: Jenna Ortega, Catherine Zeta-Jones, Luis Guzmán, Emma Myers, Hunter Doohan, Joy Sunday, Steve Buscemi, Billie Piper, Joanna Lumley, Thandiwe Newton, Christopher Lloyd…

Fotografia: David Lanzenberg y Stephan Pehrsson.

Música: Danny Elfman y Chris Bacon

Compañías: Millar Gough Ink, 1.21 Films, Glickmania Media, Tee & Charles Addams Foundatin, MGM Television, Netflix

Género: Comedia. Terror. Misterio. Suspense.

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