Julia Roberts, Andrew Garfield y Ayo Edebiri encarnan el triángulo protagónico de “Caza de Brujas”, la película con la que el director italiano Luca Guadagnino dividió a crítica y público durante su presentación en la última edición del Festival Internacional de Cine de Venecia.
La historia sigue a Alma Imhoff (Roberts), una reputada profesora de filosofía que da clase en la Universidad de Yale, cuya vida sufre una severa conmoción cuando recibe la visita de Maggie (Edebiri), una de sus alumnas más brillantes, quien acusa a su colega y “algo más que amigo”, Hank (Garfield), de haber tenido con ella una conducta inapropiada. O, más exactamente, de haberla agredido sexualmente, la noche anterior, obligando a Alma a posicionarse y a enfrentarse a recuerdos que había mantenido cuidadosamente enterrados.
Guadagnino opta por una estructura narrativa indirecta, filtrando los acontecimientos a través de la subjetividad de la respetable catedrática. Lo que convierte la película en una experiencia inquietante pues el espectador nunca tiene acceso a la verdad completa, sino solo a distintos fragmentos y versiones contrapuestas de ella.
En lugar de ofrecer respuestas claras, el director prefiere sembrar la duda razonable, por lo que todo lo que sabemos sobre lo ocurrido la noche de autos, en la que Hank y Maggie se van juntos de casa de Alma, tras haber asistido a la celebración del cumpleaños de su afectuoso marido terapeuta, Frederik (Michael Stuhlbarg), afecto a las melodías inquietantes y a cocinar platos exóticos, se basa en sospechas y en silencios cargados de significado.
Visiblemente perturbada, Maggie le pide apoyo a Alma para denunciar ante las autoridades académicas el abuso de Hank quien, por su parte, acusa a Maggie, de ser una pija progre caprichosa y una mentirosa patológica y de haber plagiado su tesis doctoral.
Alma se debate entre la lealtad hacia su amigo y el sentido del deber y se ve arrastrada hacia una encrucijada compleja que hace peligrar su posición en Yale -y su esperada titularidad- a causa de un secreto del pasado que puede salir a la luz.
Uno de los aspectos más interesantes del filme es la tensión generacional entre tutora y pupila, dos mujeres cuya relación está marcada por una mezcla de admiración y rivalidad. Maggie ve en Alma a su mentora, alguien a quien aspira a parecerse, su referente intelectual, pero a la vez la identifica con las mujeres de una generación que logró ocupar espacios de poder que ahora parecen inaccesibles para las mujeres de la suya, especialmente si -como es el caso de su actual pareja- se trata de una mujer queer.
No obstante, la película explora esa dinámica con sutileza mostrando cómo la admiración puede transformarse en resentimiento, y la búsqueda de justicia entrelazarse con el deseo de ocupar el lugar del otro, haciendo aflorar un primer dilema que divide al movimiento feminista..
A medida que la trama avanza, el pasado de Alma empieza a emerger. La denuncia contra Hank por acoso sexual reabre heridas de su juventud que nunca fueron procesadas del todo, lo que introduce una duda adicional: ¿su desconfianza hacia Maggie nace de la falta de empatía o del miedo a revivir aquello que decidió olvidar?
Guadagnino no teme abordar la problemática de las acusaciones públicas, el juicio social, la presunción de inocencia y la llamada cultura de la cancelación, pero evita adoptar una postura simplista. Más que juzgar, su película observa cómo los sistemas de poder, tanto los antiguos como los actuales, pueden distorsionar la percepción de los hechos.
El director italiano se mueve aquí en un terreno pantanoso, teniendo en cuenta la polarización que han generado en la sociedad occidental, consignas como el “hermana yo sí te creo” o movimientos como el #MeToo en los últimos años, pues emplea la violencia de género para criticar el estado de las cosas y la hipocresía de cierta juventud que no deja de victimizarse.
No es para nada casual la elección de Yale, cuna de la progresía estadounidense, ni tampoco que la película, repleta de citas visuales y verbales (Mann, Foucault, Adorno), rinda homenaje a Woody Allen desde sus títulos de crédito (alfabéticos, en blanco sobre negro y tipografía Windsor) al son de Tony Bennett (A Child is Born); o que en la habitación de Julia Roberts haya un póster sin colgar de La flor de mi secreto, de Pedro Almodóvar.
Aunque luego la estética (encuadres geométricos, vestuario de colores blancos y pasteles, y una banda sonora atonal) se ponga al servicio del dilema moral que quiere plasmar.
Maggie, una joven acomodada de ascendencia afroamericana, representa todas las ideas de la cultura woke que empieza a sufrir cierto desgaste dando lugar a un previsible cambio de paradigma pendular. ¿Pero significa eso que es mentira su acusación?
Guadagnino parece sugerir que muchas de las disputas morales contemporáneas basadas en una confrontación binaria entre la mentira y la verdad, se basan en realidad en percepciones alteradas de esta debidas al adoctrinamiento ideológico o a frustraciones acumuladas.
Como en varias de sus obras —desde Call Me by Your Name hasta Suspiria— el director se interesa menos por la resolución final que por construir el clima emocional de la historia. No busca resolver el misterio de quién dice la verdad y quién miente a la manera en que lo haría el director de un thriller convencional. Su verdadero interés está en mostrar cómo las personas justifican sus decisiones y reinterpretan sus acciones en base a una ambigüedad moral conveniente a sus fines.
Y para demostrarlo, invita al espectador a participar activamente en el relato, obligándolo a llenar los vacíos a través de sus propios prejuicios.
El resultado es un thriller psicológico elegante y perturbador, sostenido por actuaciones magnéticas, donde la verdad siempre parece estar a punto de revelarse, pero nunca termina de hacerlo. Una película incómoda, que deja deliberadamente más preguntas que respuestas. Y precisamente por eso merece la pena verla.


























Título original: After The Hunt
Año: 2025
Duración: 139 minutos.
País: Estados Unidos-Italia.
Dirección: Luca Guadagnino.
Guion: Nora Garett.
Reparto: Julia Roberts, Ayo Edebiri, Andrew Gardfield, Chloë Sevigny, Lio Mehiel.
Fotografía: Malik Hassan Sayeed.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Compañías: Imagine Entertainment, Frenesy Film Company, Big Indie Pictures, Amazon MGM Studios. Distribuidora: Amazon MGM Studios, Sony Pictures Entertainment
Género: Drama. Thriller psicológico. Enseñanza. Abusos sexuales. MeToo. Woke. Universidad de Yale.

